Eterno amor
- Es injusto. – susurré.
- ¿No te han dicho que la vida nunca es justa? – apenas pudo sonreír, pero no fue una sonrisa de ironía, fue de nostalgia.
- Lo sé. – bajé mi rostro. Divisé en el gran ventanal, el atardecer. – Solíamos verlo todos los sábados en tu terraza, ¿lo recuerdas? – Aferró mi mano con dulzura, sonreía mientras veíamos el sol, tarareaba mis canciones preferidas, las que él me había escrito. A veces, jugaba con mi anillo de compromiso.
- No estés mal, - con esfuerzo alzó mi mentón. – todo saldrá bien, ya verás. –
- ¡No actúes como si no pasara nada! ¡Pelea, grita, enójate con el mundo por lo que te está pasando! – grité con rabia. – No sabes cómo me duele verte así, ver que reaccionas bien…-
- ¿Qué lograré gritando? ¿Peleando o estando en contra del mundo? ¿A caso estaré mejor? – alzó las cejas. Por primera vez noté tristeza en sus ojos. – ¿Me recuperaré?-hizo una pausa, - Prométeme una cosa, sé feliz, continúa con tu vida, enamórate de otro chico…-
- Nnno, no continúes, no me digas que me casaré, que tendré hijos y que seré feliz para siempre, como si esto no hubiera ocurrido. Como si lo nuestro, como si nuestro amor nunca hubiese existido. – se que sonreía pero por dentro agonizaba. – porque no es así. –dije sin aliento.
- Valerie, - respiró - siempre tan terca. – Me recosté a su lado, sintiendo su débil corazón latir. – Te amo. – Abrazó mi cuerpo con mucha fuerza, besó mis cabellos y luego, todo acabó.
Fin


- ¿No te han dicho que la vida nunca es justa? – apenas pudo sonreír, pero no fue una sonrisa de ironía, fue de nostalgia.
- Lo sé. – bajé mi rostro. Divisé en el gran ventanal, el atardecer. – Solíamos verlo todos los sábados en tu terraza, ¿lo recuerdas? – Aferró mi mano con dulzura, sonreía mientras veíamos el sol, tarareaba mis canciones preferidas, las que él me había escrito. A veces, jugaba con mi anillo de compromiso.
- No estés mal, - con esfuerzo alzó mi mentón. – todo saldrá bien, ya verás. –
- ¡No actúes como si no pasara nada! ¡Pelea, grita, enójate con el mundo por lo que te está pasando! – grité con rabia. – No sabes cómo me duele verte así, ver que reaccionas bien…-
- ¿Qué lograré gritando? ¿Peleando o estando en contra del mundo? ¿A caso estaré mejor? – alzó las cejas. Por primera vez noté tristeza en sus ojos. – ¿Me recuperaré?-hizo una pausa, - Prométeme una cosa, sé feliz, continúa con tu vida, enamórate de otro chico…-
- Nnno, no continúes, no me digas que me casaré, que tendré hijos y que seré feliz para siempre, como si esto no hubiera ocurrido. Como si lo nuestro, como si nuestro amor nunca hubiese existido. – se que sonreía pero por dentro agonizaba. – porque no es así. –dije sin aliento.
- Valerie, - respiró - siempre tan terca. – Me recosté a su lado, sintiendo su débil corazón latir. – Te amo. – Abrazó mi cuerpo con mucha fuerza, besó mis cabellos y luego, todo acabó.
Fin

